Artritis

Artritis impacta en la calidad de vida

ARTRITIS ACT

La Artritis Reumatoidea (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica (a largo plazo) que ocasiona inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes, causando dolor persistente e incapacidad funcional. Además puede comprometer otros sectores del organismo como corazón, pulmones, vasos sanguíneos, etc.

La AR disminuye lenta y paulatinamente la capacidad funcional articular del individuo y  en sus estados más severos reduce de 10 a 15 años la expectativa de vida de quien la padece. Se estima que en Uruguay afecta a 35.000 personas, sobre todo al individuo que se encuentra en la etapa productiva de la vida, entre los 35 y los 60 años.

Se desconocen las causas, pero en las mujeres la incidencia de la enfermedad es de 2 a 3 veces superior que en el hombre. Existen múltiples recursos terapéuticos que logran el alivio de los síntomas y en muchos casos la remisión de la enfermedad. Sin embargo, hay un grupo de pacientes –que no son la mayoría-  que no responden a los tratamientos habituales y se benefician de la utilización de los fármacos biológicos. En este sentido,  existen protocolos que permiten analizar la indicación de este tipo de fármaco en forma individualizada.

Localización y síntomas

La AR afecta a las articulaciones de ambos lados del cuerpo por igual, siendo cuerpo más las muñecas, los dedos de las manos y pies, las rodillas, los pies y tobillos las partes del comúnmente afectadas.

La enfermedad generalmente comienza de manera gradual con estos síntomas: fatiga, rigidez matutina (que dura por más de una hora), dolores musculares generalizados, pérdida del apetito y debilidad.

  Las articulaciones muestran signos de inflamación como calor, enrojecimiento, edema y dolor. Todo esto lleva a un trastorno en el funcionamiento normal. El dolor articular a menudo se localiza a ambos lados del cuerpo y afecta la muñeca, las rodillas, los codos, los dedos de la mano, los dedos de los pies, el tobillo o el cuello.

Diagnóstico y tratamiento precoz

En la actualidad, la importancia de un diagnóstico precoz  y obtener la remisión de la enfermedad es el objetivo más importante. Esto evita el deterioro físico del individuo y también mejora el relacionamiento familiar y disminuye el impacto económico.

En los primeros tres años de la enfermedad se puede frenar y evitar el deterioro articular y las erosiones si actuamos con una medicación  adecuada.

En efecto, evitando un diagnóstico tardío, con una ventana de oportunidad terapéutica donde no se ha llegado a la erosión ósea, la articulación quedaría entre rangos normales para ser tratada potencialmente con medicación.

Tratamiento

La Artritis Reumatoide es una enfermedad progresiva, que causa un daño articular creciente, y para la que hoy en día no existe una “cura definitiva”. La detección precoz de la enfermedad y por tanto la instauración temprana de un tratamiento efectivo, hacen que pueda minimizarse el daño articular.

Hasta hace poco, los tratamientos de la artritis reumatoide estaban únicamente dirigidos a reducir el dolor y paliar los síntomas de la enfermedad, sin embargo, la existencia de terapias innovadoras y muy efectivas ha hecho que, ahora mismo, sea posible hablar del control de la enfermedad. De hecho, la remisión o ausencia completa de cualquier signo o síntoma de la enfermedad se ha convertido en un objetivo realista del tratamiento, especialmente desde la aparición de las nuevas terapias biológicas dirigidas a combatir la causa de la enfermedad.

Las terapias biológicas han supuesto un gran avance en el manejo clínico de la Artritis Reumatoide. Son fármacos producidos a partir de células y que actúan a nivel del sistema inmunológico limitando la inflamación, reduciendo así los signos y síntomas, y retrasando la progresión de la enfermedad.